sábado, 29 de agosto de 2009

El Sucio X

E, si E era la letra de mi nombre, la letra con la que comenzaba mi nombre y por ende mi identidad.

Siempre sentí una afición por las letras y el abecedario, una más allá de la común que podía presentarse en la mayoría de los niños. Siempre he creído que el nombre es la base de nuestra identidad, que define y por lo que se nos reconoce en cualquier lugar. Pero ¿Qué haría un ser humano al ser despojado sin piedad de su nombre y por lo tanto de su identidad?. Mi madre una mujer hermosa de la cual se desprendían aptitudes y habilidades, una mujer capaz de amar a un tirano como mi padre y sustentar a cuatro hijos sola, en ausencia del padre que como he mencionado antes era un tirano, un hombre bruto y sin educación. No, no nos abandonó si es lo que se preguntan, por lo contrario, nos atormentó durante décadas con su presencia. Isabela era el nombre de mi madre, ella me enseñó a mi y a mis hermanos todo lo que sabíamos –que para la mayoría del pueblo era lo necesario para no ser un vagabundo, las normas básicas del lenguaje y operaciones elementales para no ser estafados por comerciantes robustos-

Enseñó a niños, jóvenes y adultos el arte de las letras. Enseñó a leer a un pueblo ciego en el que las palabras sólo se balbuceaban en forma de groserías desparramadas en las calles y avenidas. Hombres sucios, vacíos, vagabundos infernales, salidos de cuencas del averno, un ser sin dialogo que haría en un mundo constituido por palabras?…..NADA!, ha de perecer el hombre que no lleve consigo un almacén de letras coherentemente hiladas. Y la ignorancia será castigada con la mudez de acciones. Por esto comprenderán que mi madre era un factor de importancia máxima en este pueblo primitivo donde los gestos y ademanes remplazaban tristemente el don de las palabras. Una tarde uno de estos seres grotescos asistió a una de las clases de mi madre I , la observó sin tomar nota ni atención a sus palabras, sólo observó embelesado por lo demás, a mi madre, quizás fue su rostro tallado, su piel ligeramente enrojecida con el brillo de la tarde y por supuesto, su nombre, un nombre constituido por la armonía perfecta de sus letras, Isabela. X el vagabundo – no merece de un nombre, la designación X , es la perfecta para un hombre cuyo nombre no es apropiado recordar, no vale la pena, ni la más mínima, sería un desgaste enorme hacerlo, esta es la letra que señala y mantiene algo como sólo un objeto que no merece identidad (porque la había perdido desde el momento en que dio cuenta de su existencia) – miraba sin descanso a mi querida madre, creo que lo hizo por largos ratos sin parpadear. Pero poco faltaba para que el desenlace brutal que marcaría el inicio de mi nueva vida, X colérico se adentraba al camino de noche que seguía mi madre, tras el término de su ultima clase, I exhausta caminaba de regreso a una casa sin padre, y con niños pequeños necesitados de cuidados básicos y un cariño asfixiante que todas las noches ella apagaba tiernamente. La noche cubría todo lo que a mi madre rodeaba, ensombreció también sus manos que torpemente buscaban las llaves en un bolso sin fondo. X excitado ya completamente por alcanzar la espalda de mi madre, camino calmadamente tratando de alcanzar sus pasos, cuando lo hizo, se aferró al cuchillo que con gran celo guardaba en el bolsillo interior de su chaqueta. Y un grito, sí sólo un grito lanzó mi madre. X había mostrado a la pálida luz el puñal que resplandecía con esta. La tomó como vil cobarde, por la espalda .Tensó brutalmente su pelo, dejó su cuello libre, un cuello blanco que sería bañado con un delicioso color que contrastaría con todo su vestir.

Mi madre que gozaba de un complejo vocabulario, una mujer muy culta por lo demás, hizo a ese grito como ultimo sonido entre su extenso repertorio de palabras maravillosas, a pesar de su sorpresa al ver el cuchillo en su cuello –que entendible es lanzar un grito, como reacción inmediata y predecible- me entristeció el hecho de que fuera ese su ultimo gesto de vida, un grito y nada más, tan sólo eso. ¿Por qué lo hizo?, tanto le apasionaba el nombre de mi madre? , debe ser por la hermosa composición de sus letras que se acomodaban placidamente una al lado de la otra y que además eras el elemento y parte fundamental de su vida, - tal vez no, cabe la posibilidad de que el sucio X ni siquiera haya puesto atención a su nombre, pero es necesario en mi buscar una explicación causal de aquel macabro hecho- al terminar aquel grito desgarrador, salimos como si algo nos hubiese detenido antes de hacerlo, a la entrada de la casa. Y ahí la encontramos, degollada sobre las flores y con la mirada sin brillo hacia la puerta, el sucio X corrió riendo como un loco a punto de ser liberado de su ultimo destello de lucidez, sus ojos desorbitados miraban algo más allá del camino de huida, miraban la otra realidad, una reluciente que lo premiaría por lo que había hecho, era tal vez la realidad de los hombres sin voz que ejecutan todo con las manos, que poseen la mudez de las palabras, la ceguera de la comunicación.

2 comentarios:

Uthanien dijo...

Repetidooooo fomeeeeeeee xDDD

Lenwë Alcarin dijo...

ya pues quiero leer MAS MAS

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