miércoles, 4 de mayo de 2011

Itinerante

Ahora que siento que estoy a pasos de que mi alma se destierre de mi patria, tengo más que nunca la sensación de que me pierdo en un agujero abismal del que me desvelo sin conocimiento alguno, voy a echar a morir mis raíces, raíces que lamento decir muy poco conocí y eso es lo engorroso, la gran astilla que hay en mi pecho. Hice que de lo cotidiano se formara mi existencia, me quedé pasmada en mi lugar, sin moverme, sin conocer mi tierra; los extremos y los costados cabalmente, recorrí regiones sin darme cuenta de lo que veía o se acercaba a mis ojos. Pero tierra querida ya se abrirán puertas en las que te recorreré minuciosamente suspirando a cada paso. Encontrando y reencontrando en cada esquina, sintiendo el aroma húmedo de la tierra, los pastizales incalculables, la montaña blanca, un día nublado lleno de una vigorosa brisa y esa cerveza del puerto que me irrita la mirada.